Estamos denunciando, desde hace muchos meses, que uno de los grandes compromisos de la legislatura -el Plan de Barrios- está siendo el gran fraude de este equipo de Gobierno, máxime teniendo en cuenta que es algo que prometió personalmente el alcalde Belloch con fuerza, que firmó y rubricó por todos los barrios de Zaragoza. A esa estrategia electoral se corresponden casi tres años de gobierno socialista en los que no se ha hecho nada por los barrios, salvo abandonarlos y dejar las obras iniciadas en punto muerto.
Hoy, tres años después, pretenden vendernos a bombo y platillo un Plan de Barrios que sólo tiene una obra en un barrio, que todas las demás son obras en los distritos. Por lo tanto, la primera pregunta que le haría al alcalde es ¿no sabe usted diferenciar entre un barrio y un distrito?
Y este plan fantasma se sustenta en operaciones urbanísticas que la propia interventora del Ayuntamiento pone en duda. La comparación que hace la Intervención General entre la permuta de La Romareda, cuya viabilidad jurídica ha sido puesta en duda por los tribunales, y el plan de barrios arroja sombras sobre este segundo proyecto. Por lo tanto, tenemos que hacer una segunda pregunta: ¿se han propuesto ustedes poner bajo sospecha de ilegalidad todas las actuaciones que hacen?
Por fin, nos cabría una tercera pregunta que vendría a aclarar mucho las cosas que están pasando. ¿Están dispuestos a cumplir alguna de sus promesas electorales, tras tres años de incumplimiento? Le recuerdo al alcalde que las legislaturas tienen cuatro años y que hay que revalidarlas en las urnas, por lo que no vale que el señor Catalá y él planteen proyectos para no se sabe cuántos años.
Está claro que han perdido tres años y ahora sólo les queda uno, un año en el que poco pueden hacer y en el que si intentan poner algo en marcha lo tienen que hacer con métodos poco aconsejables desde la administración. Lo ha dicho la Interventora municipal que de esto debe saber algo.