El responsable del urbanismo zaragozano, por delegación de un alcalde que no toma decisiones y no se preocupa de la ciudad, ha vuelto a demostrar que tiene un peculiar talante soviético, que hace que se asemeje a un dictador que reacciona ante los problemas amenazando y descalificando a todos.
Hoy le ha tocado el turno al Real Zaragoza al que invita soterradamente a manifestarse a favor suyo, a proclamar las alabanzas de los aciertos de Gaspar y los fallos del Juez que cuestiona la operación Romareda. Gaspar chantajea a este club deportivo para que se coloque en línea con él, para que le aclame ese disparate de proyecto que la justicia ha puesto en entredicho, para que se rinda a sus pies de máxima autoridad. Y este chantaje, esta amenaza, se sustancia diciendo que la operación de recalificación de las oficinas del Club puede correr peligro por no ser legal. No está en lo cierto el señor Gaspar, concejal de Chunta, puesto que la violación de la legalidad parece que sólo está en su proyecto de la Romareda. En esta recalificación no hay problemas ya que sólo quiere ayudar al Club a pagar las deudas refinanciadas, que le ponen en grave crisis cercana a la bancarrota. Nosotros tuvimos que poner en marcha este expediente, puesto que el equipo de gobierno PSOE-CHA no quería ayudar ni al Club ni a los aficionados. Y por eso nosotros lo defenderemos porque además es bueno para la ciudad, puesto que el Club regala a la ciudad amplios espacios para ubicar la Biblioteca del distrito de Universidad, un espacio para atención a mayores y algunos acuerdos para facilitar que el fútbol crezca en la ciudad.
No se someta el Real Zaragoza a la bota soviética de este señor que está cuestionado por el sentido común y salpicado por ser un posible impulsor de modos ilegales de actuar en el proyecto nefasto de la Romareda. No se someta el Real Zaragoza a este protegido del señor Belloch, mucho menos ahora que la ciudad ha logrado llevar su gestión a los tribunales de justicia. El Partido Popular siempre estará dispuesto a ayudar al Real Zaragoza -imagen de tardes gloriosas para esta ciudad- y a sus socios que hacen posible este maravilloso club que ha paseado el nombre de nuestra ciudad por todo el mundo. A resistir paisanos y amigos, Zaragoza no puede rendirse a los modos autoritarios de un concejal nacionalista. Zaragoza no puede admitir más chantajes ni amenazas.