El PP ha presentado en el Juzgado un recurso contencioso administrativo contra la resolución de la Junta de Gobierno Local del 23 de diciembre de 2005 en la que se aprobó, con carácter definitivo, el proyecto de construcción del nuevo estadio de La Romareda, y la Junta de Gobierno Local del pasado 3 de febrero de 2006 en la que se aprobó la adjudicación de las obras.
Considero que el proyecto no resuelve las prescripciones del Consejo de Ordenación del Territorio de Aragón y que la desestimación de las alegaciones presentadas por diferentes colectivos sociales y partidos políticos carecen de fundamentación jurídica.
Es muy triste que en el seno de una administración democrática como el Ayuntamiento haya que recurrir a la Justicia para acabar con el autoritarismo y la sinrazón de unos políticos que anteponen los intereses personales y partidistas por delante de los intereses generales de todos los zaragozanos.
Los tres años de Belloch al frente del Ayuntamiento de Zaragoza se han caracterizado por una falta total de diálogo y consenso con oposición y colectivos sociales. La participación ciudadana, el pluralismo participativo, que vengo proponiendo desde hace ya algún tiempo, brilla por su ausencia y el equipo de Gobierno se ha negado y se sigue negando a escuchar las voces de quienes piensan diferente a ellos.
El proyecto Romerada es el más claro ejemplo de esta política de despotismo. Los populares no queremos un estadio que será insuficiente para la ciudad en pocos años y no queremos ser los responsables de la falta de seguridad y de los riesgos que tendrán que correr los ciudadanos en el entorno Romareda, ni de los problemas que va a generar la construcción del estadio en su ubicación actual, junto al Hospital de referencia de la Comunidad. Nuestra ciudad ha de ser habitable y para ello es preciso contar con la participación de los únicos protagonistas: los ciudadanos. No se olvide el señor Belloch que todo gobierno trae causa en la soberanía popular y ésta parece estar siendo ninguneada.