El teniente de alcalde, Antonio Gaspar, nos tiene acostumbrados a todo excepto a las políticas creativas y a todo aquello que requiera de imaginación constructiva sobre la base de la libre determinación individual. No es de extrañar, pues como poco fiel a la iniciativa privada y como valedor de lo macropúblico, no sabe de expontaneidad, nunca entendió a Mandeville, no le gusta Adam Smith y su partido, no sé si él sí, aún no ha renunciado al marxismo.
Ante un cuadro existencial de tal naturaleza, no es difícil esperar poco. Más aún, cuando se trata de urbanismo y planificación. Pese a que el lugarteniente de Belloch anunció que habría muchas empresas constructoras que acudirían al concurso de la construcción del nuevo estadio de La Romareda, lo cierto es que sólo se ha presentado una oferta, lo que viene a decirnos que, o bien la barbaridad urbanística también lo es desde el punto de vista de la viabilidad económica, o bien el pliego de condiciones de la oferta está tan preñado de criterios subjetivos que da pie a interpretar por parte de los contratistas ausentes que la adjudicación puede ser lo suficientemente arbitraria como para que estos últimos no estén dispuestos a invertir tiempo y dinero sin fundamento. Si los precedentes de Málaga y Sevilla no eran suficientes para desaconsejar el camino elegido para la contratación y construcción del estadio, queda ahora evidenciado el gran fiasco de la operación. ¿Tampoco ahora se va a reconocer el error?
Supongo que no, pues Gaspar y el gobierno municipal que le sostiene no son serios, ni consecuentes.
Y, ya que de un gobierno municipal así no puede desprenderse nada creativo, creo que tendríamos entre todos que terminar de una vez por todas con esta horrible pesadilla que amenaza nuestra ciudad y presentar un proyecto alternativo para alejar el estadio de la zona donde está planificado y construir una gran área verde que contribuya a confeccionar un proyecto global de ciudad habitable.
Porque lejos de terminar con el mayor pulmón verde de la ciudad, como intentó el alcalde con el parque grande, pienso que lo prudente sería ampliar su influencia con la creación de una gran área lúdica que sustituya al estadio y logre una total descongestión de la zona Romareda.